Cómo serán las búsquedas en la Internet del futuro

El avance de la tecnología y la evolución del usuario serán claves


 

 

Según Search Engine Journal, el 56% de las búsquedas móviles ya son locales. Esto significa un cambio radical en los hábitos de comportamiento digital de las personas, que cada vez están más predispuestos a ser recomendados por los buscadores y a asumir que deben compartir su geolocalización (y otros datos) como parte de la mejora en la experiencia de usuario.

Pero esto es tan solo la punta del iceberg. ¿Cómo ven los expertos las búsquedas en Internet del futuro? Destacamos seis características clave que muy pronto serán una realidad.

 

El contexto será el nuevo rey de la interacción digital

Hasta ahora, el contexto del usuario se limita a su histórico de navegación o su localización geográfica. Sin duda, estos aspectos ya han supuesto un gran avance en la experiencia de usuario, pero en el futuro esto irá mucho más allá.

Imaginemos un momento en el que nuestro propio dispositivo conectado nos proponga aplicaciones que no están activas en otros países en los que aterricemos (el caso más claro, sería el de Uber; prohibido en muchos de ellos).

 

Utilizaremos la voz en vez del teclado

Los avances en los sistemas de interacción, diálogo y comprensión de los big players del sector, están propiciando sistemas que interpretarán no solo nuestras peticiones, sino también la hora del día e incluso nuestro estado de ánimo. Siempre quedará la duda de saber si estaremos dispuestos a compartir con el resto de personas “físicas” nuestras preferencias mientras caminamos por la calle o vamos en el autobús.

 

El internet de las cosas y lo mobile serán lo habitual

Muy pronto, todo lo que llevemos encima estará conectado a Internet, abriéndose así un abanico de posibilidades nuevas, como por ejemplo que nuestra ropa nos invite a ser lavada en la lavandería de la esquina o que nuestro reproductor o móvil nos avise de los puntos calientes de conexión a Internet en los que además, podamos recargar la batería de forma gratuita.

 

La búsqueda semántica dejará de ser una teoría

Hoy en día, Google ya es capaz de interpretar lo que buscamos sin necesidad de ser literales en la búsqueda. De momento, las capacidades de la búsqueda semántica se limitan a saber el tiempo, la salida del próximo tren o el tipo de cambio de una moneda? muy pronto y gracias al avance en la velocidad y conectividad de los aparatos, podremos realizar búsquedas complejas basadas no en las preguntas que otros hayan formulado antes, sino en la respuesta que otros dieron a nuestras peticiones incluso sin que nadie llegara a formularlas antes.

 

El impacto social será más importante que nunca

Reservas para cenar en un, a priori, excelente restaurante de la ciudad. Cuando el sistema detecta que te diriges a él, te muestra una recopilación de las opiniones de tus propios compañeros, lo que pidieron y qué les pareció. ¿Cambiarías tu decisión?

Nuestros amigos tendrán, posiblemente sin saberlo, toda la información de mercado que necesitaremos para ver la siguiente película, recomendar un hotel o elegir la mejor hora para ver la puesta de sol en el local de moda.

 

La búsqueda visual le dará una nueva vida a nuestras cámaras

En la actualidad, Google ya está trabajando en un proyecto que entienda e interprete las imágenes. En un futuro no muy lejano podremos buscar mediante fotos tomadas con nuestros celulares. Esto, sumado a una mejora en la precisión de la geolocalización, nos permitirá reconocer lugares, obtener mejores rutas en nuestros viajes o saber quién esa chica o ese chico que nos cruzamos por la calle la última vez.

Y vosotros, ¿cómo os imagináis las búsquedas del futuro?

 

 


Fuente: PuroMarketing.com

 

Los consumidores de hoy confían más en la opinión de desconocidos que en las propias marcas

Si muestras a la audiencia algo que ya tiene en la cabeza, lo verá


En la jornada sobre Eficacia, transparencia, visibilidad y otros retos del nuevo mercado de la publicidad, celebrada ayer en Madrid y organizada por la Asociación de Marketing de España, en colaboración con la Academia de la Publicidad y la Asociación General de Empresas de Publicidad (AGEP), diversos directivos de compañías de primer nivel han analizado las cuestiones más importantes que rigen la actualidad y el futuro de la publicidad.

La jornada ha contado con el director de Marketing Operativo de BBVA, José Luis Arbeo; la directora general de Equmedia, Celia Caño; el director general Digital de Prisa Radio, Carlos Relloso, y el director general de Rocket Fuel, Juan Sevillano.

Los participantes han debatido sobre los principales retos a los que se enfrentan los profesionales de marketing en un entorno en el que los consumidores mandan más que nunca y obligan a las marcas a ofrecer a cada una soluciones a medida en el lugar, el momento y a través de cualquier plataforma o canal, ya que como ha señalado José Luis Arbeo, “Los consumidores de hoy confían más en la opinión de desconocidos en la Red que en las propias marcas”. El debate, que ha sido moderado por Julián Bravo, ex presidente de la Academia de la Publicidad, ha arrojado una serie de conclusiones y recomendaciones para los profesionales del marketing en el siglo XXI:

1. La visibilidad de los anuncios no es lo más relevante para los profesionales de la publicidad. La clave es ofrecer al consumidor un mensaje que le interese en el momento y el lugar adecuado.

2. El tiempo es dinero. Cada momento del día tiene su valor económico. El éxito en el entorno online no lo tendrá el que puje más alto sino el que sepa qué audiencia tiene más valor para su negocio en una hora y lugar concreto.

3. No sólo hay que identificar quién es su público objetivo sino valorar quién es más valioso en un momento determinado. No tiene el mismo valor un consumidor que se haya interesado una vez por un vuelo a Rio de Janeiro que otro que lleve tres días buscando información sobre viajes a Brasil. Es probable que el segundo esté más cerca de la decisión de compra y, por tanto, es mayor su valor para el anunciante.

4. Todos los canales son importantes dentro del embudo de marketing. En España, la televisión sigue teniendo gran peso a la hora de influir en las audiencias. Sin embargo, Internet es una pieza fundamental para identificar nuevos clientes potenciales y para aumentar el grado de interacción con una marca.

5. El banner ha resurgido de las cenizas. Después de varios años en los que se auguraba la muerte del banner como elemento publicitario, tecnologías como la compra programática y el Real Time Bidding (RTB) han recuperado su protagonismo al permitir ofrecer un contenido relevante para cada individuo.

6. Los medios online especializados tienen más posibilidades para rentabilizarse a través de la publicidad. Según Juan Sevillano de Rocket Fuel, “si tú generas contenidos relevantes, tu capacidad de prescripción de una marca es mayor, y por tanto tu valor como medio irá en alza”.

7. Sin embargo, más importante que el espacio es el consumidor en el que impactes. En las campañas de compra programática, las máquinas siempre buscarán lanzar un anuncio sobre coches a su audiencia en el momento y el lugar adecuado, esté consultando una página sobre coches o sobre astronomía. Se trata de maximizar la probabilidad de una conversión con la menor inversión posible.

 

En este sentido Juan Sevillano ha afirmado que “el secreto del éxito de las estrategias de publicidad digital reside en saber qué piensa o desea el consumidor en un momento concreto. Todos los que hemos participado en esta jornada hemos coincidido en que la personalización es clave para las campañas de publicidad. Seguiremos trabajando con las empresas y anunciantes para ayudarles, con la ayuda de la tecnología, a definir y alcanzar no sólo a sus clientes potenciales, sino aquellos que sepamos de antemano reaccionarán con certeza ante un mensaje concreto”.

“Si el consumidor tiene una idea en su cabeza y en ese momento preciso se lo ofreces,? sea a través de un banner, un anuncio en televisión o un Facebook Ad, puedes estar muy seguro de que vas a conseguir una conversión”, concluye Sevillano.

 

 


Fuente: PuroMarketing.com

 

Generación Impaciente y los nuevos consumidores lo quieren todo para ya

Los consumidores se han acostumbrado tanto al tiempo real, a lo rápido, que se ha creado una cultura de lo instantáneo


Es uno de los rasgos que se suelen asociar rápidamente con los millennials y con las características que los hacen distintos a otros consumidores. Los millennials odian esperar, ya sea el autobús urbano que tendría que haber pasado dos minutos atrás, que llegue el producto que compraron online o que le atiendan en el servicio de atención al cliente de su operadora de telecomunicaciones de cabecera, ese que le dijo que en unos minutos le pasarían con un operador y que lo ha empujado a escuchar su música de espera durante mucho más que unos minutos.

Pero sin embargo, y aunque los milllennials son la muestra más clara y evidente de cómo están cambiando los consumidores, no son los únicos que tienen cada vez menos tolerancia a perder el tiempo. Ellos pueden ser los más habituales en las listas, pero no son los únicos. Los consumidores en general tienen cada vez menos tolerancia al tiempo perdido, lo que hace que se pueda hablar ya de la Generación Impaciente, un nuevo grupo de consumidores que, más allá de su edad, lo que tienen en común es que no les gusta esperar.

No hay datos generales y globales sobre quiénes forman parte de la Generación Impaciente o cuántos consumidores pueden entrar en este grupo, aunque algunos datos concretos sobre mercados exactos pueden dar una pista sobre cómo son los consumidores y qué peso tiene (creciente) la impaciencia en las decisiones de consumo. Según un estudio de Interparcel entre una muestra de consumidores británicos uno de cada dos consumidores aseguran que se han convertido en mucho más impacientes durante los últimos cinco años y un tercio de los consumidores señala que no tiene paciencia en absoluto.

Y esto tiene un efecto total sobre cómo consumimos y sobre las cosas que esperamos de las marcas. El estudio británico señalaba que no se esperan más de 10 segundos para que una página cargue, 16 para que un vídeo online se almacene y 5 minutos en un bar antes de levantarse e irse. Incluso en las cosas en las que no se tiene control se mantiene durante poco tiempo la calma: el tiempo medio antes de enfadarse y perder los nervios ante un tren retrasado o un atasco de tráfico son 13 minutos.

Por perder, hasta se ha perdido la paciencia con los amigos y se es menos capaz de esperar tiempo a que ellos respondan o aparezcan. “Incluso en nuestras vidas personales esperamos respuestas más rápidas y contacto regular”, apuntaba uno de los responsables del estudio. “Internet ha hecho que esperemos mucho más de las empresas y de los servicios que usamos”, añadía.

Y este efecto de la impaciencia creciente también alcanza a lo que nos hace felices. Los consumidores se han acostumbrado tanto al tiempo real, a lo rápido, que se ha creado una cultura de lo instantáneo. Los consumidores, como concluía un estudio del Pew Research Center, necesitan una recompensa, una gratificación instantánea o perderán la paciencia. Es lo que ha llevado, por ejemplo, a que los vendedores online se hayan lanzado a una carrera por entregar todo en el mismo día.

Esta realidad hace que las empresas tengan que ser mucho más conscientes de los tiempos y también que tengan que esforzarse mucho más a la hora de ser capaces de cubrir los fallos que puedan tener y que puedan afectar a cómo se perciben los tiempos de espera. Y aunque muchas veces los tiempos no se pueden evitar, si se puede jugar con diferentes elementos para hacerlos más llevaderos, como recuerdan en un análisis de The Drum.

Así es muy importante jugar con el contexto. Sucede, por ejemplo, con las tiendas online que han modificado los botones de ‘registro’ por un ‘continuar con la compra’. La sensación que despierta al consumidor es que todo fluye más rápido y que se han eliminado los obstáculos.

Y aquí también juega, como segundo punto vital, el saber emplear mejor las pequeñas cosas. Las pequeñas cosas tienen grandes efectos, como recuerdan desde el medio, ya que pueden servir para solucionar problemas y ser más eficientes. Por ejemplo, permitir hacer búsquedas simultáneas o múltiples en el site de la compañía puede hacer que los consumidores sientan que están maximizando su uso del tiempo.

 

 


Fuente: PuroMarketing.com

 

¿Será la Realidad virtual la próxima frontera del marketing turístico y los viajes?

Cómo la industria del turismo está usando la realidad virtual para seducir al consumidor


 

La realidad virtual está cada vez más presente entre las opciones a las que pueden echar mano las empresas, ya que cada día es más recurrente y cada vez es más fácil acceder a ellas. Las posibilidades que las marcas piensan como principal aplicación de la realidad virtual están relacionadas, de forma habitual, con los contenidos. Lo cierto es que no es difícil imaginar cómo la realidad virtual puede hacer que consumir información o ver una película sean mucho más completos y mucho más atractivos para el receptor. Y los usos que estos elementos pueden tener en la industria del entretenimiento y en la de los juegos parecen también evidentes. ¿Cuánto podría ganar una experiencia de juego si se convierte realmente en inmersiva?

Pero las aplicaciones de la realidad virtual van mucho más allá que esto y pueden tocar muchos más puntos que simplemente los relacionados con los contenidos. Las marcas pueden aplicar de forma mucho más directa la realidad virtual a hacer llegar otros mensajes, incluidos los publicitarios. Los usos de la realidad virtual en el marketing son muchos y muy variados. Se pueden mostrar productos que no son palpables o que no están en el entorno físico del consumidor o se pueden emplear para crear experiencias educativas que permitan al comprador entender mejor los productos que está comprando. Las posibilidades son muy amplias y dependen, únicamente, del trabajo que la marca decida hacer y de los puntos que decida explotar.

Una de las industrias que lo está haciendo mejor que ninguna otra es la industria del turismo, que ha empezado a emplear la realidad virtual como llave para crear experiencias que hacen que el consumidor sea capaz de ver más allá de lo que tiene delante y que además les están sirviendo para convertirse en muchas veces virales. Es lo que ha hecho el aeropuerto de Estocolmo, por ejemplo, que ha creado el Climate Portal, una experiencia en la que el consumidor puede sentir cómo es el tiempo en el lugar de destino y decidir, como explica una de sus portavoces, si quiere meter o no un jersey de más en la maleta. Es decir, la posibilidad de realizar un viaje virtual antes de viajar de verdad. El objetivo de todo esto es promocionar sus destinos internacionales y la oferta con la que cuentan, lo que demuestra el potencial de la realidad virtual como elemento para posicionar un mensaje.

Pero el aeropuerto sueco no es el único de la industria del turismo que está empleando estos elementos para posicionarse. Los ejemplos llegados de Estados Unidos de estrategias de posicionamiento usando la realidad virtual son mucho más variadas. Marriott, la cadena de hoteles, ha creado una experiencia específica para Occulus Rift, las gafas de realidad virtual de Facebook, que permite sentir los distintos destinos en los que tiene hoteles. Como le explica a Bloomberg el experto que ha creado la campaña, cuando te vas de vacaciones quienes más registran el cambio son tus ojos y tus oídos, por lo que la campaña cubre esos dos puntos.

Thomas Cook o Qantas Airways también están jugando con estas posibilidades y han creado vídeos promocionales especiales y específicos para los consumidores que acceden vía dispositivo de realidad virtual. Los primeros, de hecho, están desplegando por sus tiendas de Reino Unido, Alemania y Bélgica dispositivos que permitirán al consumidor experimentar el destino antes de comprarlo.

 

Por qué usar la realidad virtual

¿Por qué razones estas compañías están explotando las posibilidades de la realidad virtual? Como explican desde eConsultancy, estas herramientas son un poderoso aliado para la venta, especialmente en una industria que vende bienes intangibles y que, por lo tanto, son difíciles de percibir o de cuantificar. ¿Cómo se vende una experiencia? Estos dispositivos permiten entender de una forma más tangible lo que el agente de viajes está diciendo y posibilitan un acercamiento más concreto a las cosas vendidas. Porque una cosa es que el agente de viajes señale que el viajero se va a encontrar con playas de arena blanca y agua cristalina y otra mucho más diferente es que le ponga unas gafas y que el consumidor pueda realmente ver ese paisaje y sentir el ruido de las gaviotas y del mar chocando con la orilla.

No se trata, eso sí, de que la realidad virtual vaya a sustituir directamente a la necesidad de viajar o a la experiencia en sí del viaje, sino más bien que dará un elemento de apoyo para entender qué se van a encontrar y el producto que están comprando. De hecho, de este modo consiguen atrapar a nuevos consumidores y ofrecen un extra que por el momento internet (que ha robado el mercado de las agencias de viajes en los últimos años de forma sangrante) no está ofreciendo.

Las posibilidades de futuro son además muy elevadas, ya que la tecnología se está refinando cada día que pasa y los dispositivos a precios cada vez más bajos hacen que sea mucho más fácil llegar al consumidor en espacios que no son necesariamente la tienda. Ahora es cada vez más factible que la realidad virtual entre en los hogares y que, por lo tanto, conquiste al consumidor desde casa.

Y, finalmente, no hay que olvidar que la moda está empezando y que ser los primeros da la ventaja no solo de ser quien marca la pauta sino también de ser quien va a seducir a los consumidores.

 

 

 


 

Fuente: PuroMarketing.com

Centennials: el nuevo grupo demográfico que hará que las marcas olviden a los millennials

 

Los centennials tienen entre 0 y 18 años y son completamente diferentes a los siempre cortejados millennials

Puede dar la sensación de que, en el mundo de las empresas y especialmente en el del marketing, no pasa una semana sin que aparezca un nuevo término que tiene todas las armas para convertirse en el próximo término de moda (ese al que se le dedican artículo tras artículo y análisis tras análisis) y sobre todo que parece servir para resumir un problema o para poner una etiqueta a un grupo de población o a un mercado al que todas las empresas quieren llegar. El último que se ha sumado a la lista ­ y que tiene todas las cartas para convertirse en el próximo término de moda en lo que a hablar de estrategia se refiere ­ es el de los centennials. ¿Pero qué son exactamente los centennials y dónde debe aplicarse la etiqueta? Los centennials son un grupo demográfico y el título es uno de los que entran en liza por convertirse en el sustituto de los millennials como elemento cohesionador de todos esos artículos que intentan explicar a los jóvenes y porque las marcas no los entienden (lo segundo es un hecho y lo primero una cuestión que las marcas necesitan cumplir o solucionar). La nomenclatura acaba de irrumpir en la lista de palabras con las que se busca etiquetar a los jóvenes y debe su último pico de interés a Snapchat, The Daily Mail y WPP, que acaban de presentar su propia agencia conjunta de marketing de contenidos, Truffle Pig. Y en la presentación y en los posteriores encuentros con la prensa, los directivos de la misma hablaron ya sobre cómo está cambiando el foco de interés (¿se ha acabado por tanto la fiebre millennial?) y cómo han aparecido nuevos comportamientos entre los jóvenes. Los centennials tienen ahora mismo entre 0 y 18 años y son por tanto los niños de hoy y los consumidores del mañana. Son, según apuntan en el análisis que Business Insider hace de la nueva etiqueta, una versión más joven y mejor de los millennials. Se podría añadir, además, que en su creación de la etiqueta los expertos han invadido el territorio de lo que se supone que es la llamada Generación Z. Cómo son los centennials Estos consumidores se comportan de una forma diferente a como lo hacen quienes están justo antes (cronológicamente hablando) que ellos, los millennials. “Si miras los datos que nuestro grupo futuro ha producido, sobre los hábitos en medios de los centennials su actitud frente a Snapchat es completamente diferente a la que tienen frente a Facebook, lo que demuestra cambios generacionales”, apunta a Businnes Insider Martin Sorrell, CEO de WPP. Lo que hacen en una red social o en otra demuestra cómo han cambiado los hábitos y los intereses. Ellos buscan privacidad: estos nuevos consumidores no quieren que cualquiera pueda cotillear en lo que hacen en social media, ya sean desconocidos o sus amigos y familiares.

Los centennials son además menos idealistas y mucho más pragmáticos que los millennials, como explicaban en un informe realizado por The Futures Company hace unos meses sobre este mismo grupo generacional. “Se están enfrentando a situaciones con las que los millennials no tuvieron que luchar hasta que eran jóvenes adultos y, como resultado, los centennials están creciendo más juiciosos, en tiempos más graves en los que no todo el mundo gana y en los que las opciones son limitadas y el éxito es más difícil de conseguir”, explicaba entonces Erik Medina, el vicepresidente y responsable de TRU Youth Monitor, del The Futures Company. Su visión del mundo es por tanto mucho más pesimista. Un 68% teme no estar preparado para el futuro y un 60% prefiere que le garanticen que nunca va a ser pobre antes que tener la posibilidad de hacerse millonario. Diferencias en consumo Los centennials no solo difieren de los millennials en cómo ven la vida sino que también se distinguen de ellos en pautas de consumo. Un 72% de los centennials considera que tener ‘cosas nuevas’ está sobrevalorado si ya se tiene todo lo que se necesita. De hecho, si se le pregunta a los jóvenes que ahora tienen entre 12 y 17 años si se preocupan porque su ropa siga la moda, solo un 47% dice que lo hace. La misma pregunta, realizada en 1999, conseguía una respuesta positiva del 65%. Pero además de ser diferentes en sus principios también serán distintos en cuestiones más, por así, decirlo matemáticas, o tangibles. Los centennials serán una generación más reducida que los millennials o los X en cuestiones de tamaño ya que los ratios de nacimiento han sido más reducidos en los últimos años, lo que hace que hayan nacido menos miembros para esta generación.

 

 


 

Fuente: PuroMarketing.com

“No tener un perfil en Facebook puede ser considerado sospechoso”

A días del inicio de una nueva edición del Social Media Day, el evento que reúne emprendedores y líderes digitales, Infobae habló con varios expertos sobre el impacto de las redes y las industrias tecnológicas.

 


 

 

A medida que los millennials adoptan nuevas formas de comunicarse, las redes sociales ya dejaron de pertenecer al ámbito social para meterse de lleno en el mundo laboral.

En Argentina existen casi 11 millones de usuarios de smartphones y el 90 por ciento de los argentinos que tienen acceso a internet (unas 23 millones de personas) se conecta a Facebook.

A la hora de buscar trabajo en una empresa, los departamentos de Recursos Humanos no sólo utilizan LinkedIn para evaluar la experiencia de un potencial empleado, sino que también – aunque muchos no lo admitan – analizan su presencia en Facebook, Twitter e incluso Instagram.

“A nivel corporativo, no tener un perfil en Facebook puede ser hasta considerado sospechoso”, comenta Joan Cwaik, emprendedor tecnológico y experto en el tema. Según él, no tener un perfil en ninguna red social “en una sociedad tan digitalizada e interconectada resulta raro”.

Exceptuando a aquellos que aún no poseen acceso a internet, no tener una presencia en Facebook genera una percepción de desconexión a nivel social.

“Hoy es extraño no tener un perfil en Facebook”, señala Adriana Bustamante, experta en redes y organizadora del Social Media Day, un evento que reúne a la industria digital para hablar de innovación en las redes. “Hay gente que decide no tenerlo, pero esto hace que te pierdas muchas cosas. Te miran como un bicho raro, como que estás desconectado o no estás dentro del círculo. Mucha gente se suma sólo por esto”, explica.

En Argentina “casi tenemos dos líneas de teléfono por habitante, a pesar de la estructura deficiente y la falta de acceso a internet”, agrega Cwaik. “En ciertos nichos sociales esto genera expectativa y ansiedad que empuja a esta exposición”.

Por esto es que “hay que tener cuidado con lo que publicamos,” dice Bustamante.

“Tenemos los datos tan expuestos que esto a uno le puede jugar en contra. Si tengo un perfil profesional tengo que cuidar lo que estoy publicando. La gente de Recursos Humanos te googlea y ahí está publicada tu información“, comenta.

En una sociedad cada vez más expuesta (o sobreexpuesta) se multiplican las aplicaciones que permiten al usuario publicar información relacionada con detalles personales o íntimos para que queden a la vista de sus seguidores. Desde el fenómeno del streaming en vivo surgido con Periscope a la posibilidad de FitBit de publicar cuántas calorías se quemaron en una hora de gimnasio, cada día nos acercamos a la posibilidad de exposición total.

“Vamos hacia el 1984 de George Orwell”, asegura Cwaik. “El que tenga control de esos ojos a nivel mundial va a tener un control muy grande a nivel social. Las implicancias socioculturales son muy fuertes”, comenta.

 

 


01Fuente: Infobae.com