Facebook organiza el acceso a la información que circula por la red social empleando para ello su algoritmo, que es el que decide que se ve y que no se ve en su feed de noticias. No todas las actualizaciones de perfil son exactamente iguales, ya que no todas llegan al consumidor final. Facebook se basa en ciertas normas para determinar qué enseña (y qué no) como pueden ser (y al hilo de todas las cosas que han ido añadiendo a la lista en los últimos meses) el que no sea publicidad, el que no sean contenidos que hagan uso del click-baiting o el que sean contenidos que los consumidores han mostrado realmente interés en ver.

Hasta ahora, las marcas han sido las más perjudicadas por las decisiones de Facebook y también las que más han alzado la voz en protesta. Sus razones eran evidentes. Su actividad en la red social era casi invisible para los consumidores por culpa de las últimas decisiones de Facebook y, por mucho que ellas actualizasen sus perfiles y por mucho que se lanzasen a intentar conseguir el engagement de los consumidores, estaban siempre lastradas por el hecho de que el algoritmo de Facebook prefiriese condenar a sus contenidos a la oscuridad de las cosas poco importantes.

Eso, claro está, si no pagaban. Si se pasa por caja y se convierte el contenido en una actualización patrocinada, entonces las marcas se aseguran rápidamente el conseguir llegar a la audiencia.

Sin embargo, no solo esos contenidos están afectados por las normas de Facebook y por las decisiones que toma su algoritmo. La realidad es mucho más compleja y las implicaciones que puede tener lo que hace la red social van mucho más allá. ¿Puede Facebook afectar a cómo vemos la realidad? ¿Puede su algoritmo hacer que no tengamos una visión real y completa del mundo que nos rodea? Muchos analistas así lo temen y muchos son los estudios que han alertado de que Facebook hace que no veamos la realidad al completo (y que han teorizado sobre el poder que Facebook podría tener en caso de decidir tomar decisiones conscientes sobre lo que se ve y lo que no se ve).
Un estudio reciente ha demostrado, además, que Facebook está haciendo que veamos la realidad sesgada.
El acceso a la información y Facebook

¿Por qué se puede concluir esto? La conclusión es una derivación de los datos que ha lanzado el Pew Research Center for Media and Journalism sobre información, acceso a la misma y grupos generacionales. La cuestión de base está en que cada vez más los consumidores tienen como fuente principal de información a Facebook. Y además esta realidad no está limitada a únicamente un grupo generacional.

Los millennials son quienes más confían en lo que ven en Facebook para saber qué está pasando en el mundo. Un 61% de los millennials emplea Facebook como fuente principal de información, frente a solamente un 37% que usa para ello la televisión. Las cifras son un poco más bajas en la generación siguiente, pero aún así, tal y como publica Fortune, siguen estando por encima de la mitad. Un 51% de los miembros de la generación X asegura que su fuente principal de noticias es Facebook.

¿Qué significa esto? La conclusión a esta realidad es un tanto evidente. Los consumidores solo están viendo y solo se están informando con lo que Facebook les quiere mostrar. O lo que es lo mismo, lo que su algoritmo considera que es relevante. Teniendo en cuenta que el algoritmo prima unos contenidos sobre otros (desde vídeos sobre otros contenidos hasta los contenidos que habitualmente visita el consumidor) esto hace que la relación entre los consumidores y la información no sea completa. Es decir, no acceden a todas las noticias que podrían ver.

Y, por otra parte, esta realidad hace que los temores del poder de manipulación que puede tener la plataforma sean aún mayores.

¿Son los demás medios de acceder a la información completamente justos? Afirmarlo sería mentir, ya que ningún medio puede realmente ofrecer todos los datos de todo lo que está pasando en el mundo a todos sus consumidores. La diferencia quizás estriba en que en unos los consumidores son más conscientes de esa realidad que en otros.